Vidadependiente

Tranquilos. Estoy sobrio. O no. Seguro que todos os tomáis cada día un buen Twitter. Pero bueno, el otro día, un tío se metió un ABC, y luego un Público; un viaje de esos que te descolocan. El tío dudaba en qué planeta vivía. Iba hacia el abismo. Lo salvaron justo a tiempo. Tenía en las manos un cóctel de Sport y Marca.

Muchos están bajo los efectos de cosas que no reconocen, como el Sálvame. Con los documentales de La 2 pasa lo contrario. Dicen que es muy buena, pero a pocos se le han visto síntomas evidentes.

Las hay que te hacen de todo. El deporte, la música, el cine, los libros. Tan pronto te ponen en la cima del mundo como te apalean sin tregua. Muy curiosas. Pero todos se arriesgan con ellas.

Cuando se toman en grupo, pasan cosas curiosas. La de familia te la tomas por prescripción. Es como el agua, dicen. Dicen que la dosis de amigos tiene que ser pequeña, pero pura. La de amor nunca es suficiente, pero desarrollas tolerancia. Muy difícil salir. Lo del sexo es más raro. A nadie le basta la dosis, casi todos piden más. Y eso que se suele exagerar.

Otras son personales. Suelen ser tranquilizantes. Comerse las uñas, chascar los dedos, tocarse el pelo, hurgarse la nariz. Unas más higiénicas que otras, pero bastante contagiosas.

Luego están las genuinas. La droga y la vida. Las mejores. Y las peores. Cuidadito con ellas.

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