Hazte vela

Ahora prometes entregarte a fondo para reflotar lo que  golpeaste hasta hundirlo. Ahora, que por suerte se ha dado cuenta de que se puede salir a flote y hay un océano que cruzar. Y aún así, no rechaza la ayuda. Sabe que puedes llevar un barco, aunque hayas hundido el vuestro.

Deja de intentar traerlo a flote. No amigo, no. Bueno, amigo sí. Pero no se puede reflotar, ni quiere. Podrás verlo de vez en cuando si bajas al fondo. No durante mucho tiempo, que el agua allí es muy turbia y te podrías ahogar. No la lleves contigo, no vaya a ser que la arrastres. Hablarás de lo bien que navegaba. Serás idiota… Tú, que siempre torcías el timón cuando el rumbo era correcto.

Ya se está construyendo otra barca. Dile cómo se hace. Fue suficiente travesía para saber lo que necesita. Cuando despliegue las velas, sóplale. Sólo un poco. Pero luego déjala y vete. Ya no navega contigo. Está intentando zarpar de nuevo y eres un ancla que la agarra al fondo. Y de paso, toma nota y dedícate a tu barca. Deja de ser ancla y hazte vela. Que de tanto volver al fondo te vas a acabar ahogando.

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