Vidadependiente

Tranquilos. Estoy sobrio. O no. Seguro que todos os tomáis cada día un buen Twitter. Pero bueno, el otro día, un tío se metió un ABC, y luego un Público; un viaje de esos que te descolocan. El tío dudaba en qué planeta vivía. Iba hacia el abismo. Lo salvaron justo a tiempo. Tenía en las manos un cóctel de Sport y Marca.

Muchos están bajo los efectos de cosas que no reconocen, como el Sálvame. Con los documentales de La 2 pasa lo contrario. Dicen que es muy buena, pero a pocos se le han visto síntomas evidentes.

Las hay que te hacen de todo. El deporte, la música, el cine, los libros. Tan pronto te ponen en la cima del mundo como te apalean sin tregua. Muy curiosas. Pero todos se arriesgan con ellas.

Cuando se toman en grupo, pasan cosas curiosas. La de familia te la tomas por prescripción. Es como el agua, dicen. Dicen que la dosis de amigos tiene que ser pequeña, pero pura. La de amor nunca es suficiente, pero desarrollas tolerancia. Muy difícil salir. Lo del sexo es más raro. A nadie le basta la dosis, casi todos piden más. Y eso que se suele exagerar.

Otras son personales. Suelen ser tranquilizantes. Comerse las uñas, chascar los dedos, tocarse el pelo, hurgarse la nariz. Unas más higiénicas que otras, pero bastante contagiosas.

Luego están las genuinas. La droga y la vida. Las mejores. Y las peores. Cuidadito con ellas.

Ciudadano DJ

Al final he caído. Lo importante no es hacer un blog, sino mantenerlo. Lucharé con todas mis fuerzas para conseguirlo. Pero es que hoy ya no me he podido resistir. El de la foto es el mítico “Cani bizco”. A algunos os había hablado de él, otros ya lo conociáis. Por si acaso, os lo presento.

Bienvenidos. Como dice el gran Joaquinmi101, espero os guste.

Hoy iba en el bus para casa. En una parada ha empezado a sonar “Bailando por ahí“. “Alguna persona discreta que la tendrá de tono de llamada”, pensé. No sabía de dónde venía la voz de Juan Magan, hasta que pasa por mi lado un cani quinceañero de mirada retadora. En su mano, el móvil con el volumen bien alto, como quien coge por el culo a su novia cachonda por la calle para que todo el mundo se entere de que es suya. Como el conductor tenía la radio apagada, supongo que el chaval, en un arranque heroico de civismo, decidió que si pagábamos el bus, teníamos derecho a escuchar música. Como debe ser.El cani bizco

Es un fenómeno curioso el de estos ciudadanos. Supongo que los DJ´s también sufren la crisis. Y claro, no hay para todos. Mientras tanto, pinchan en el bus, en el metro y en la calle, como perroflautas 2.0, esperando a algún cazatalentos que los reclute y haga de ellos un David Guetta, o un Paquirrín.
Habría que compensarlos de alguna forma por su labor.  No sé, dándoles gratis los billetes de transporte, o poniéndole un sombrero para que le echen monedas cuando están sentados en algún portal/escaparate. Pero nada, así nos va. Una generación tan preparada compartiendo desinteresadamente su talento.
Creo que fui el único que giró la cabeza cuando el licenciado fue hacia el fondo del bus. Y eso que la media de edad era más bien de Luar. Ya sonaba “Give me everything“. Silencio. Hasta creo que alguno estaba bailando en su interior. Cuando Pitbull aún no se había callado, el músico se bajó del bus.
No había pasado nada. Todo era normal. Todos estuvimos a punto de decir algo, pero callamos. Creo que el chaval también estuvo a punto de pedir unas monedas por su actuación.
Yes, Mr Bowie. There is Life on Mars. Y nosotros somos los marcianos.

Sentidiño.