Yo también meo colonia

A Pedrerol, Roncero y compañía les tengo la misma consideración que a Jorge Javier y la prinsesaah del pueblooh. Ambos son, a su juicio, mis compañeros de profesión. Allá ellos. En los últimos años, me han repetido muchas veces que el periodismo sirve, entre otras muchas cosas, como un camino hacia un mundo mejor. Me parece que estos no se han enterado, y han pillado la autovía en sentido contrario y a 120.

Como no soy nadie para impedir sus cafradas, procuro pasar de largo, y sólo me indigno cuando me los encuentro de frente, como quien le grita al ladrón que huye con el bolso de una anciana. Andaba yo hace un rato por Twitter, y el timeline se emponzoñó con dos palabras. “Punto Pelota”. Me sentí como quien le concede un capricho a un niño consentido e hice clic. Algo en mi cabeza hizo crac. Las dos Españas ya se estaban liando a balazos de 140 caracteres. Eureka. La fórmula del éxito.

Tras la persecución iniciada por el Barça, que los convierte en mártires de la libertad de expresión, en la taberna/caverna de Pedrerol están brindando con cava catalán y babando de satisfacción, pensando en la audiencia que tendrán a raíz del comunicado del Barça. Al fin y al cabo, no les afectará el veto, porque con dos planos recurso de Pep frotándose la cabeza y la manita de Piqué, ya tienen material suficiente para tocarse durante horas y salpicar todo el plató. Y eso que está en plena cuenta atrás del lanzamiento de su Twitter, que ya es temeridad. Tendrá más veces a los trolls encima que David el gnomo. Una pena. No se dará cuenta de que el troll es él.

Esto explota unos días después de que el Real Madrid impidiese a Canal + Francia hacerle una entrevista con Benzema. Todo fueron aplausos. Por fin alguien había tenido huevos de responder a la declaración de guerra de unos muñequitos. Algunos se encendieron y ya proponían quemar los Carrefour como siguiente paso. Como es sabido, los guiñoles franceses no tienen el mismo derecho a bromear que los directivos merengues, que también lo hacen, tal y como reconoció Roncero tras aquella fantástica demostración de “disparo y ya preguntaré luego”.

Si el ser humano es complejo, los de Intereconomía, que por si algún puntopelotero no lo sabe se llevan la audiencia de la taberna/caverna, son más raros que Paquirrín en una biblioteca. Pep Guardiola, ese tótem del catalanismo y el lobby gay (en su día lo fue Pa Negre) ha decidido ahora que hay que vetarlos por meterse en su vida. Porque él es quien manda en el Barça, y quien diga lo contrario miente.

El paripé del otro día fue para el Barça un motivo suficiente. El ridículo disfraz de Garganta Profunda que le pusieron a Miguel García, presidente del Hospitalet(otro personaje), fue vergonzoso.

Observando a los gurús que tildan al Barcelona de franquista (no, no es coña) surge una duda existencial: no sé si hoy en día tienen más poder las ideas o los colores de un equipo de fútbol. La alegría con la que se utilizan palabras como “franquista” o “nazi” es acojonante. Los que hoy llaman así al Barça, son los que mil veces se lo han dicho a Intereconomía. Los pobres, para bien o para mal, siempre en el medio.

En fin, he pecado y he escupido bilis durante un rato, pero me he quedado a gusto. Para acabar con el tema, de regalo, varios autorretratos de Intereconomía TV.

Dos conclusiones:

1. Tiene razón el señor García Serrano. Vivimos en un país siniestro, donde Intereconomía da lecciones de periodismo y libertad de expresión.

2. Definitivamente, el humor (bueno y malo) sólo está permitido en España. Aquí se puede fomentar la catalanofobia o insinuar esclavismo, pero los franceses no pueden bromear con que nuestros héroes se toman una pastillita para correr más.

Vidadependiente

Tranquilos. Estoy sobrio. O no. Seguro que todos os tomáis cada día un buen Twitter. Pero bueno, el otro día, un tío se metió un ABC, y luego un Público; un viaje de esos que te descolocan. El tío dudaba en qué planeta vivía. Iba hacia el abismo. Lo salvaron justo a tiempo. Tenía en las manos un cóctel de Sport y Marca.

Muchos están bajo los efectos de cosas que no reconocen, como el Sálvame. Con los documentales de La 2 pasa lo contrario. Dicen que es muy buena, pero a pocos se le han visto síntomas evidentes.

Las hay que te hacen de todo. El deporte, la música, el cine, los libros. Tan pronto te ponen en la cima del mundo como te apalean sin tregua. Muy curiosas. Pero todos se arriesgan con ellas.

Cuando se toman en grupo, pasan cosas curiosas. La de familia te la tomas por prescripción. Es como el agua, dicen. Dicen que la dosis de amigos tiene que ser pequeña, pero pura. La de amor nunca es suficiente, pero desarrollas tolerancia. Muy difícil salir. Lo del sexo es más raro. A nadie le basta la dosis, casi todos piden más. Y eso que se suele exagerar.

Otras son personales. Suelen ser tranquilizantes. Comerse las uñas, chascar los dedos, tocarse el pelo, hurgarse la nariz. Unas más higiénicas que otras, pero bastante contagiosas.

Luego están las genuinas. La droga y la vida. Las mejores. Y las peores. Cuidadito con ellas.